2015 Abril

Antonio Aguayo es entrevistado en ONDA JEREZ

El pasado viernes 24 de abril se presentó en Jerez el libro de Antonio Aguayo Cobo, “Los emblemas morales del nacional-catolicismo”, editado por PERIPECIASLIBROS. A principios de los años 40 se publica un juego de mesa que lleva por título “Vida del Cristiano”, destinado a su uso por los más jóvenes, tanto en escuelas como en las diferentes asociaciones cristianas afectas al Régimen. Aunque, aparentemente, el juego sólo trata de educar en la fe cristiana a los jóvenes, principalmente a los niños, un análisis iconográfico profundo revela un intento de moldear la pensamiento y carácter de los pequeños españoles, que les ha tocado vivir en un momento de la historia sumamente complejo y agitado. Se trata de modelar la mentalidad, desde la cuna hasta la tumba.

En este afán educador, el juego, de apariencia inocua e infantil, adopta la estrategia de los libros de Emblemas y los Catecismos surgidos tras el Concilio de Trento.

Omeyas, tribus y coras

Acaba de aparecer, editado por PERIPECIASLIBROS, el libro deEnacarnación Cano Montoro, titulado “Omeyas Tribus y Coras”, dentro de la Colección A de Al-andalus. Con él, la editorial jerezana sigue la serie de ensayos históricos breves que nos acercan momentos históricos, personajes, vida social, etc, que nos ayudan a conocer en profundidad la vida de esa parte de la Edad Media Española. Son volúmenes breves pero muy estudiados y cotejados científicamente,con calidad y seriedad. Esta vez nos acercamos a una época y a un territorio de suma importancia.

 

Los emblemas morales del nacional catolicismo

El pasado viernes 24 de abril se presentó en Jerez el libro de Antonio Aguayo Cobo, “Los emblemas morales del nacional-catolicismo”, editado por PERIPECIASLIBROS. A principios de los años 40 se publica un juego de mesa que lleva por título “Vida del Cristiano”, destinado a su uso por los más jóvenes, tanto en escuelas como en las diferentes asociaciones cristianas afectas al Régimen. Aunque, aparentemente, el juego sólo trata de educar en la fe cristiana a los jóvenes, principalmente a los niños, un análisis iconográfico profundo revela un intento de moldear la pensamiento y carácter de los pequeños españoles, que les ha tocado vivir en un momento de la historia sumamente complejo y agitado. Se trata de modelar la mentalidad, desde la cuna hasta la tumba.En este afán educador, el juego, de apariencia inocua e infantil, adopta la estrategia de los libros de Emblemas y los Catecismos surgidos tras el Concilio de Trento. Aunque inmerso en un contexto histórico, del que no se puede, ni se debe, prescindir, este trabajo no pretende ser un libro de Historia, sino un análisis iconográfico de una obra, que si bien es cierto que menor, en cuanto entidad, no por eso carece del interés propio de toda obra de Arte, destinada a ser un instrumento, al servicio de la clase social y política que encarga la obra.